¿Por qué el régimen cubano repite el mismo guión de su raído repertorio, negando la oposición a su régimen? Se trata pues de una ecuación con tres soluciones prácticas. La primera, un clásico en política, y es la técnica de dividir a disidentes y al resto de los cubanos, incluyendo los del exilio para lo cual cuenta con muchos agentes fuera de la Isla. Mientras, gana tiempo. Segunda. Una técnica de burda imagen por lo primitivo del método. La de detener las protestas callejeras y con ello evitar la revuelta generalizada con deplorables métodos de represión para lo que se vale de lo peor de la sociedad, a quienes se agregan algunos ingenuos, dirigidos por la SE. La tercera, justificar ante la Opinión Pública, arrestos, condenas, extensivo, en caso necesario, a periodistas extranjeros acreditados en Cuba, y, en caso extremo, fusilamientos de disidentes, escudándose en el pretexto de salvaguardar la «soberanía nacional». Para lo cual antes de 1999 usaba todas las arterías posibles a fin de manipular a ingenuos y pocos avisados en materia política. En ese año, el régimen emana un forzado instrumento institucional, ley 88 (ley mordaza).
La retórica de negar la oposición a estas alturas, además de absurdo, es muestra elocuente de que la fantasía del régimen ha envejecido sus células, en la medida en que envejecen las del principal artífice de esta farsa, el Máximo simulador. La sempiterna mentira es una de las más socorridas maneras de salir de atolladeros políticos. Se suma esta técnica a otros dos viejos trucos relacionados con los americanos . Primero, abrir las fronteras migratorias para descongestionar los canales del descontento cuando éstos llegan al límite de la oclusión política. Segundo, usar el gastado recurso del embargo y el asedio americano.
En los años ochenta Castro destapó varios agentes extranjeros a su servicio, entre los que se encontraba un italiano de apellido Casagrandi. A finales de febrero 2011, el régimen repite por enésima vez su viejo guión. Dos presuntos disidentes, infiltrados en las filas de la disidencia salieron del basurero, declarando que la oposición es el producto de un diseño de la Sección de Intereses de Eeuu en La Habana. Dos semanas más tarde se destapa otro, infiltrado en la masonería cubana; desde siempre infiltrada por los agentes castristas. Cabe formularse la siguiente interrogante: ¿Antes de existir la Sección de Intereses de los Eeuu en La Habana, había o no oposición al castrismo? A pesar de que el régimen no cuenta ya con muchas posibilidades de maniobras, reserva algunos agentes dentro de las filas de la oposición para destaparlos cuando el agua les está llegando al cuello. Se sirve además la dictadura, de las debilidades de ciertos disidentes para en caso de emergencia desacreditar al resto de la oposición. Los agentes, por demás, siguen infiltrando las agencias de viajes y empresas cubanas en Eeuu y otros países democráticos con el objetivo de crear más división entre los cubanos. Como lo ha hecho siempre en las sedes diplomáticas extranjeras en Cuba y en las cubanas en el exxterior.
La estrategia de infiltrar agentes en las filas de la disidencia, para que después digan lo que conviene al régimen; o sea, que la oposición es fabricada por los Eeuu, tiene el claro objetivo de justificar la violación de los 30 puntos de la Declaración Universal de DH y con ello detener el crecimiento de la oposición. Les pueden servir, además al régimen, de Tabla de Salvación, creando con ellos y otros «disidentes» , «nueva oposición» que trasmita la imagen de apertura democrática. El exilio cubano y la verdadera oposición interna deben seguir bien de cerca estos detalles.
El pretexto de la defensa de la soberanía nacional esgrimido por el régimen, tiene además el designio de justificar todas sus fechorías. Para asombro de muchos existen los cómplices que fuera de Cuba, con punto y coma copian el gastado guión propagandístico del castrismo con el objetivo de mantener a la Opinión Pública, como el pescado en nevera*.
*Estar como el pescado en nevera: significa estar con los ojos abiertos y no ver nada.
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